“¿A que te dedicas?”, suele ser una de las preguntas que nos hacen con más frecuencia en las primeras oportunidades de conocernos, especialmente en eventos ricos de objetivos posibles de oportunidades de negocios. Muchos tienden a desperdiciar esta oportunidad con respuestas cortas e aburridas tipo, “soy consultor de negocios” o “trabajo para la empresa X,” en vez de aprovechar para dar un respuesta que clarifique y venda lo que tu o tu empresa puede hacer por ellos… en otras palabras tu marca personal.
Todos tenemos una reputación. Cada persona que conoces forma una opinión sobre ti y tu forma de ser como profesional, a pesar de nunca haber trabajado contigo antes. El desafió es como manejar tu reputación para que la opinión que las personas tengan sobre ti sea positiva. Eso es a lo que se le llama una marca personal.
Las marcas tienen una serie de funciones estratégicas, que te permiten:
- Diferenciarte de tu competencia
- Posicionar un mensaje enfocado en el corazón y en la mente de tu audiencia.
- Ser persistente y consistente en tus esfuerzos de marketing.
- Adaptar tus servicios para que reflejen tu marca personal
- Entregar tu mensaje velozmente y con claridad
- Proyectar credibilidad
- Apelar a los sentidos emocionales
- Crear lealtad entre tus clientes
Para empresas pequeñas o consultores, la gestión de tu marca personal no tiene nada que ver con publicidad costosa. Tiene que ver más con conseguir que tu mercado objetivo te vea como la opción preferida. El crear una marca ligeramente famosa no es sobre lo que haces; es sobre lo que haces diferente o te distingue de los demás.
Creando tu Marca
Una marca representa la promesa de valor que recibirán tus clientes. Vivimos en un mundo alucinantemente complejo en el que es cada día más importante saber lo que es real y lo que no lo es, el tener clientes que no solamente reconozcan tu marca sino apoyen la promesa de tu marca es clave para crear un negocio exitoso.
Para convertirte en una marca, tienes que estar incansablemente enfocado en lo que haces que añade valor. ¿Cumples con tus promesas a tiempo, siempre? ¿Anticipas y solucionas problemas antes de que se conviertan en una crisis? ¿Tus clientes ahorran dinero y dolores de cabeza al tenerte en el equipo? ¿Cumples tus proyectos con el presupuesto acordado?
La gestión de tu marca personal integra atención al cliente, ventas, relaciones públicas, eventos, y tácticas de comunicación para presentar un mensaje unificado sobre ti. Tu marca integrará todo tu marketing alrededor de una idea y una visión primaria. Como resultado será más fácil venderte, porque tu mensaje será uniforme y potente. Toda empresa tiene que evaluar la identidad de su marca contra los siguientes criterios:
Relevancia al Mercado
Una marca debe representar algo que tenga significado a tu población objetivo. Tu marca sintetiza la experiencia total de hacer negocios contigo.
Consistencia de Conductas
Tus clientes deben poder depender en que cada experiencia contigo presentará resultados consistentes. La única forma en que se vuelvan fieles seguidores de tu marca es a través de tu dedicación y consistencia.
Manejo de Relaciones Personales
Una marca no es una estrategia de publicidad. La principal fortaleza de una buena marca personal es la relación que crea con sus clientes. Una vez escuché la frase “your network = your networth”. Cuanto mayor es la relación, mas negocios harán contigo y con más probabilidad te referirán a sus amigos y asociados.
Tu Reputación no tiene Precio
La única forma de tener éxito sostenible en los negocios es a través de establecer una buena reputación, una marca te puede ayudar con esto. Tu reputación es tu instrumento de marketing más efectivo porque comunica la relación que tienes con las personas con las que has hecho negocios y con tu público objetivo en general.
Las buenas marcas resisten las pruebas del tiempo. Para desarrollar una marca que dure una vida, tienes que ir más allá de lo que haces ahora. Piensa a largo plazo. Observa empresas como Kimberly Clark, Nestlé, y 3M. No importa que es lo que venden o como cambian a lo largo del tiempo, siempre pueden contar con el valor de sus marcas (por ejemplo; Kleenex, Nescafé, y Scotch) para construir sobre las fundaciones del coeficiente de confianza de sus consumidores y mantenerse ahí.
Si tú puedes crear un lugar de confianza y relevancia en la mente de tus prospectos, ya pasaste por la puerta. Cuanto más crean en tu marca, más se expandirá a través de tu mercado sin que tu la empujes. Si tu marca es clara, distintiva y fácil de comprender, y expresa un beneficio singular, atractivo y en el que las personas puedan creer, te traerá las oportunidades de negocio que quieras manejar.
Mi marca es Carlos Paulet. Cuando estoy en uno de esos eventos, mi repuesta tradicional es “Yo ayudo a ejecutivos de éxito a lograr cambios positivos para que puedan producir aun mejores resultados.” ¿Cuál será la tuya?
Juego de palabras en inglés, traducido sería algo similar a “tus relaciones = tu valor neto”