Me acomodé en mi asiento, lista para mi vuelo a través del país. Abrí mi copia de Business Week mientras el avión hacia su curso hacia la pista de despegue. Justo después de que despegamos, escuchamos una fuerte explosión. El avión se cayó pesadamente sobre la pista y empezó a balancearse. Felizmente, se detuvo. Observando el humo y los vehículos de emergencia que se acercaban, mis compañeros de viaje, nos miramos ansiosamente mientras la tripulación nos instruía a quedarnos sentados.
En unos minutos, salió el comandante, un poco pálido. Se acercó al micrófono y dijo, “¡No sé sobre ustedes, pero eso realmente me asustó!” Continuo contándonos lo que había sucedido, lo que hizo para aterrizar el avión con seguridad, y que no sabía del porque el motor estallo. Ahí paso a felicitarnos, a los pasajeros, diciéndonos que nuestras conductas habían sido de ayuda en resolver la situación (nos quedamos calmos y escuchamos instrucciones.)
ver más»