Me acomodé en mi asiento, lista para mi vuelo a través del país. Abrí mi copia de Business Week mientras el avión hacia su curso hacia la pista de despegue. Justo después de que despegamos, escuchamos una fuerte explosión. El avión se cayó pesadamente sobre la pista y empezó a balancearse. Felizmente, se detuvo. Observando el humo y los vehículos de emergencia que se acercaban, mis compañeros de viaje, nos miramos ansiosamente mientras la tripulación nos instruía a quedarnos sentados.
En unos minutos, salió el comandante, un poco pálido. Se acercó al micrófono y dijo, “¡No sé sobre ustedes, pero eso realmente me asustó!” Continuo contándonos lo que había sucedido, lo que hizo para aterrizar el avión con seguridad, y que no sabía del porque el motor estallo. Ahí paso a felicitarnos, a los pasajeros, diciéndonos que nuestras conductas habían sido de ayuda en resolver la situación (nos quedamos calmos y escuchamos instrucciones.)
Los pasajeros, incluyéndome a mí, se estuvimos visiblemente relajados mientras hablaba. Cuando terminó de hablar, la mayoría de nosotros sonreía. Al salir del avión, lo que ocupaba mis pensamientos fue la resolución exitosa de una situación difícil, y no el miedo y malestar generado por una situación amenazadora. El resultado final: Por lo menos un pasajero que volverá a volar los cielos azules con esta aerolínea.
Considerando que esto se trata de un artículo sobre liderazgo y no seguridad de vuelo, ¿Cómo es esto relevante?
Esto es como: En nuestras comunicaciones durante tiempos de desafíos y cambios, los líderes con frecuencia se olvidan o conscientemente deciden no dirigirse a las emociones muy reales de las personas afectadas. De hecho, muchos líderes piensan que el dirigirse a las emociones difíciles lleva a las personas a enfocarse sobre lo negativo, causando que se sientan distraídos y que no puedan cumplir con las tareas pendientes.
Nada podría ser más lejano de la verdad. Los mejores líderes sabes que los humanos somos, en nuestro centro, conducidos emocionalmente. Cuando percibimos que nuestra supervivencia está amenazada (sea por una amenaza física o el miedo a algo como perder nuestro empleo), esa parte de nuestros cerebros llamada la amígdala asume el control y entramos en un estado mental de “pelea o huye”. Es una parte de nuestro cerebro que no ha evolucionado desde los tiempos prehistóricos; cuando esmactivada reaccionamos como si nos persiguiese un tigre.
El estar consciente de y aceptando el estrés es el primer paso para lidiar adaptivamente con situaciones difíciles. He conocido a muchos líderes a los que les falto conciencia del estrés que cargaban y que realmente no se querían enfrentar al estrés de otros tampoco. Así es como se crea un ambiente en el que el estrés es contagioso y eventualmente frena el progreso hacia metas importantes.
El piloto nos había felicitado sobre lo que hicimos bien. Este es un paso sencillo que con frecuencia es dejado a un lado por los líderes. Los mejores líderes desarrollan las capacidades de su gente. Cuando entendemos lo que hicimos bien en situaciones difíciles o inusuales, es más probable que mostremos estas mismas conductas bajo estrés.
Entre los comentarios a los pasajeros, el capitán reconoció que esta fue la primera vez en sus 28 años de vuelo que un motor había explotado en pleno despegue bajo su mando. Debido a horas incontables de simulador, el estaba preparado para anticipar estas condiciones y desarrollo su propio proceso interno para manejar sus emociones y ejecutar la secuencia apropiada de comandos.
¿Qué podemos aprender los líderes de esto?
Todos nos enfrentamos a turbulencia en estos momentos al enfrentarnos a desafíos económicos sin precedente y cambios súbitos en cómo hacer negocios. Conciencia situacional y personal es crucial, así como profesionalismo y maestría emocional. Vale la pena estar preparado. No solamente para lo que hacemos bajo presión, pero como reaccionar emocionalmente, y como planificamos manejar nuestras reacciones y las reacciones de otros.
Algunas pautas para líderes durante tiempos de estrés y cambio:
1. Reconoce tus propias reacciones emocionales al tratar con desafíos y cambio. Anticipa situaciones que sean probables de causar dificultades y prepárate por adelantado.
2. Pregúntate sobre lo que tus stakeholders deben estar pasando. Aun mejor pregúntales directamente.
3. ¡Relaciónate! Con frecuencia Peter Druker iniciaba sus conversaciones con las personas que el conocía, preguntándoles sobre sus familias. Un sencillo “¿Cómo estás?” hace mucho para calmar y enfocar a otros durante tiempos turbulentos.
Acerca de la Autora
Patricia Wheeler, Ph.D. es consultora de liderazgo y un coach ejecutivo que ayuda a personas inteligentes a ser mejores líderes. Sus clientes son ejecutivos y empresas que buscan desarrollar y retener a sus mejores talentos para mantener una ventaja competitiva en el mercado cambiante de hoy. Como socia directora de Levin Group LLC, ha dedicado 25 años apoyando empresas con crecimiento estratégico y integración del cambio. Una experta en aprendizaje a distancia, Patricia utiliza una metodología de coaching orientada a la acción y objetivos para maximizar resultados en equipos globalmente dispersos.